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“ Venid a mi todos los que estáis

Cansados y agobiados

Y Yo os daré descanso”.

Pero… mi descanso nunca llega.

 

Señor, Tú dijiste:

“Dejad que los niños vengan a mi,

No me lo impidáis”; sin embargo  Señor:

La violencia, la esclavitud, el trafico,

El  abuso sexual y la explotación de los

Niños a corta edad… nos impiden.

Gritabas Señor: Talita Kum:

Niño, niña, levántate.

¿ Como hacerlo Señor,

Si nadie me da la mano?

 

Nadie se beneficia de mi situación,

Pero si estas condiciones de vida se deben a mi pecado,

Vengo a pedirte perdón:

Perdón por no dar…

Porque no tengo nada.

Perdón por no amar…

Por que no me enseñaron a amar.

Perdona a la gente que permite

Que mi existencia continúe sin vida.

Perdona a los que permiten

Que siga con hambre,

Con frio, enfermo y desnudo.

Perdona a los que tienen recursos,

Pero no ven mi trágico final.

Perdónales, padre:

Por que no saben lo que hacen.

Padre perdona a todos los que

No responden y no escuchan

El llanto de los  “niños de la calle”.

 

                             Amén.

                                   P.  Mario Paredes V.

 

ORACION DE UN NIÑO DE LA CALLE

 

 

¡ Hola, Señor !

Soy yo, un niño de la calle,

¿ te acuerdas de mi ? :

Ya no tengo rostro, ni nombre,

¡ lo he perdido todo; no valgo nada !

No sé si sabes

Que te busco diariamente,

Pero tú me escondes tu rostro.

 

Señor dijiste que soy más importante

Que las aves del campo que alimentas,

Pero estoy aquí, hambriento de pan y de amor.

Me dijiste que me vestirías

Como los lirios del campo, pero sigo desnudo y con frío en los portales.

 

Mis heridas siguen sin curar, infectadas,

Mientras la enfermera las  ignora;

Sobre todo las heridas del corazón,

Que son profundas… por falta de

Amor y de perdón.

 

Yo buscaba al Buen Pastor,

Para ponerme entre sus brazos

Y contarle mis penas y dolores,

Pero “ mi aspecto” , asustó a tus pastores.

 

Tú dijiste Señor: “ Pedid y se os dará,

Llamad y se os abrirá”.

Yo pido y la gente se da la vuelta;

Llamo a las puerta

Y todavía no se abren.

¡ Hasta las puertas de la escuela

Están cerradas para mí !

 

Cuando estoy tumbado por la noche;

en mi cama improvisada de cartones;

Procurando olvidar mis penas,

Tus palabras retumban en mis oídos: